Hágalo usted mismo (Tapa dura)

Los conejitos suicidas pueden respirar aliviados, los niños pequeños pueden olvidarse de las mentiras. Los que deben comenzar a preocuparse son los inventores. El genio irreverente de Andy Riley ha hallado un nuevo objetivo al que hacer blanco de su peculiar sentido del humor: los inventores. El lector puede descubrir ingeniosas formas de de qué manera sustituir al dentista uno mismo, el ataúd que se autoentierra, un original sistema para eludir los atascos de tráfico, una peculiar trampa para gilipollas, un sistema de viaje en avión más barato que las low cost o un autorrecogedor de caca para perros. El creador británico lleva vendidos en España más de 50.000 ejemplares de los tres títulos de la exitosa saga de ‘Los conejitos suicidas’.

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